El Maíz Nativo ya es Derecho humano y de alimentación sana de los mexicanos: ALR

-La Senadora Ana Lilia Rivera subraya que ya ningún gobierno podrá atentar contra la semilla criolla

-Se defendió su esencia ante el T-MEC, sin afectar la economía; la ONU y Unesco el dan su reconocimiento, asegura la morenista

POR: Mario Alberto Macías Palma y Marilu Martínez Flores

(Segunda parte)

Continuando con la senda entrevista que concedió la senadora de Morena, Ana Lilia Rivera Rivera a revistaliderazgo.com y a connexiones.com sobre el hito que es la aprobación de la Ley de Fomento y Protección al Maíz Nativo ante la coyuntura de la firma del Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la embestida de la industria de alimentos transgénicos.

Liderazgo/Connexiones (L/C).- Los gobiernos sean de políticas neoliberales o no neoliberales, también ciertos empresarios, hablan que precisamente uno de los problemas en México, es que la siembra del maíz es temporal, es artesanal, y no es rentable porque cada campesino, cada familia tiene su parcela y, que en contraste, ejemplifican que en Canadá y Estados Unidos, hay grandes campos de siembras de maíz en manos de empresas, de pocos hombres de negocios, aunque se den monopolios, pero es más rentable, a costa de ser abonado con químicos y bueno, más recientemente modificación transgénica…

Ana Lilia Rivera, senadora en defensa del Maíz Nativo

Ana Lilia Rivera (A. L. R.).- Acaba de darme muchas vertientes:

Efectivamente, la agricultura tradicional en la cual la milpa ha sido fundamental y el maíz en unión con los pueblos indígenas, los campesinos se basan en que lo importante es alimentar el cuerpo del hombre, su alma y su espíritu.

Al contrario, para los neoliberales, la tierra es un negocio, y hay que extraerle hasta la última ganancia a costa de que se muera, porque  la tierra es un ser vivo y también está desnutrido, está enfermo.

Claro que es altamente competitivo el maíz nativo, porque es la única planta que se adapta cada año al cambio climático. El maíz tiene un código genético de adaptación, cosa que no tiene las semillas químicas y transgénicas que, sin embargo, son producidas con el genoma con la base del maíz nativo. Sin maíces nativos, no habría semillas mejoradas.

Es tan grande su potencial que los neoliberales inventaron los transgénicos para tener propiedad industrial intelectual sobre las variedades vegetales y la riqueza genética, no obstante que nuestras manos campesinas lo hicieron lo que hoy es, la domesticación, su adaptabilidad, su resistencia, lo mismo nace en los valles más fructíferos que en los más desérticos.

Se lo llevaron las empresas, encontraron este potencial. El maíz, en la bolsa de valores de Chicago, cotiza junto con el oro y el petróleo. El maíz es el grano más sembrado del mundo. El maíz puede producir etanol, por eso lo producen en grandes cantidades y de mala calidad en estos grandes valles donde quieren biocombustibles. El maíz es utilizado por la empresa azucarera por el alta fluctuosa, abaratando muchísimo el precio de producción de los endulzantes artificiales.

El maíz produce muchísimas medicinas, es codiciado por las empresas farmacéuticas, además el maíz es uno de los mejores forrajes del mundo.

Para ellos, esta planta no podía ser del pueblo de México, que se siga intercambiando entre campesinos sin pagar impuestos, que lo almacenen en sus encales sin pagar impuestos, que lo consuman cada año libres de impuestos sus semillas, entonces empezó este discurso y maniqueo público de los grandes monopolios alimentarios que lo que quiere es el control del grano más importante del mundo que es el maíz.

Así empezaron a trabajar una ingeniería legal en el mundo y que después llego a los países de origen; mientras los chinos han declarado que el arroz no puede ser modificado genéticamente porque es la base de su alimentación, los europeos lo han hecho con el trigo, los neoliberales dijeron: “no me importa que el mexicano coma maíz, yo quiero tener la propiedad industrial de ese maíz”.

Digital Camera

Cada riqueza que le van encontrando la quieren patentar como si fuera de ellos. Ellos no le llaman patente, le llaman derecho de variedades, entonces es un complejo científico el que va acompañando el despojo de nuestra riqueza biológica.

Ahora la ley que he propuesto y que logramos convertir en una ley modelo, no aprueba los transgénicos. Entendemos que México tiene acuerdos internacionales, con países donde los transgénicos son legales, donde son aceptados, pero nos basamos en la lucha defensa del maíz para declararlo como derecho humano.

A pesar de que los semilleros del mundo no están de acuerdo con la Ley de Fomento y Protección al Maíz Nativo de México, es resultado de un profundo análisis, organicé una mesa de especialistas, genetistas, los mejores del país, los mejores maiceros de México, de abogados convencionalistas expertos en derechos humanos, constitucionalistas y también invitamos a la iniciativa privada, a la industria.

L/C.- Pero ante la diversidad de intereses, incluyendo a gobiernos extranjeros, ¿cómo llegaron a acuerdos, aún con el tratado de libre comercio?

A. L. R.- Entre diputados y senadores hubo resistencia para que la ley se aprobara, por eso decidimos no convertir nuestra ley en prohibitiva, sino que prevaleciera más allá de las firmas de tratados comerciales que serán benéficos para nuestra economía tan vulnerada, pero que no deja de ser un acuerdo intrínsecamente neoliberal y capitalista.

Dentro del T-MEC, a México lo impulsa a ratificar un acuerdo que se conoce como POV 91. que es la garantía que les dará a las empresas privadas productoras de semillas el derecho de poder patentar o dar propiedad industrial sobre variedades vegetales, lo que abre el riesgo de que las empresas transnacionales o nacionales operen con transgénico o más allá, lo que ahora le llaman mutagénesis y otras ciencias que desarrollen al apoderarse de las variedades del maíz, y lo peor es que va a ser legal.

¿Cómo construimos una ley que garantice que eso no pase con el maíz? Pues decidimos que fuera una ley de salvaguarda, que sea para siempre y que nunca ningún gobierno la eche para atrás, ni los tratados que firmemos en adelante. Entonces construimos una ley preponderantemente declaratoria de derechos humanos; basados en el artículo 4° de la Constitución méxicana, al maíz nativo mexicano los consideramos derecho humano de la cultura del pueblo de México, en lo que tiene que ver en su producción, distribución, almacenamiento, selección, consumo y declaramos al maíz derecho a la alimentación sana.

Con dicha Ley obligas al estado a que garantice que todo el maíz de consumo humano en México tendrá que estar es libre de transgénicos. Y sí, vamos a seguir importando maíz, pero no transgénico, libre de organismos genéticamente modificados, pudiendo seguir haciendo negocios con México, pero debe ser de la misma calidad del maíz nativo.

Además trae la obligación del Estado, no sólo al gobierno federal, sino a los tres poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial, a que se generen programas y presupuestos para fomentar el cultivo, sin estar en contra de los grandes productores del norte, que tiene riego y otras condiciones, ellos lo pueden seguir haciendo, lo que logramos es que se salvaguarde como patrimonio intangible del pueblo de México su maíz nativo, bajo las técnicas que han sido ancestralmente acompañadas del mismo, que se impuse el sistema milpa y con precios de garantía, con subsidio al pequeño productor que siga sembrado maíz nativo o maíz criollo como se conoce.”

L/C.-  Los promotores de transgénicos alegan que es para garantizar la alimentación de la sobrepoblación de un país y a nivel mundial…

A. L. R.- Ahí están los datos, México consume aproximadamente 35 ó 37 millones de toneladas al año, ni los grandes productores de híbridos los garantizan, porque el maíz hibrido debe ir acompañado de un paquete tecnológico, cero cultivo necesita mucha agua y condiciones climáticas óptimas o si no, no se da. Puede ser que resista plagas, pero no hasta ahora ningún maíz hibrido transgénico que resista la sequía, como lo resiste el maíz nativo.

El maíz hibrido en México, los grandes productores que se encuentran en el norte, entre toda la producción de hibrido nacional, solamente producen el 20 por ciento de lo que consumimos, el otro 70 u 80 por ciento lo producen los pequeños propietarios en escalas menores, y son los que producen con el 75% de semillas nativas.

Entonces los datos ahí están, los hice públicos, debatí con Bosco de la Vega, probé que es mentira que los híbridos son la solución, entraron en una etapa experimental en el gobierno de (Felipe) Caderón, pero el movimiento al que pertenezco “Sin Maíz No Hay País”, logramos que se detuviera la situación experimental de transgénico en México, es una proeza mundial lo que logramos en Tlaxcala y como reflejo en México.

La defensa del maíz en México tiene su origen aquí en Tlaxcala, nos reconocen a nivel mundial, hemos sido un ejemplo de defensa de dignidad da nuestra cultura, de nuestra alimentación basados en una semilla tan humilde pero tan grandiosa como es el maíz.

Entonces con cifras les hemos demostrado que no es verdad lo que dicen, no son ni tan resistentes, no son las que nos alimentan y además quiero decirles que son super subsidiados. Del presupuesto federal para el campo, los más beneficiados del subsidio han sido los maiceros del norte, no así los pequeños productores de maíz nativos a los que no les da ningún incentivo, quienes siembran a veces solo para comer.

L/C.- Vaya que Tlaxcala por antonomasia es la tierra del maíz, de aquí debía salir su férrea defensa, pues el maíz es tlaxcalteca… es mexicano, ¿o no?

A. L. R.- La evolución del maíz en América, en este caso Centroamérica, Mesoamérica, fue de 7 mil años, es una creación del hombre, pero también el hombre fue humanizado por el maíz, porque cuando la agricultura empieza a darle alimento y fuerza, entonces los pueblos dejan de ser nómadas y se vuelven sedentarios.

Entonces en ese momento empiezan a crear cultura y pueden empezar a ver las estrellas y a tener conocimiento científico del clima, de los tiempos en los que se tenía que sembrar, cuando llegaba la lluvia.

No solamente es la base de nuestra cultura, prácticamente toda nuestra religiosidad, después combinada con el catolicismo se basa en rituales que tienen que ver con la producción de los alimentos, del maíz, la tierra, el agua, la lluvia, la primavera, el verano, el otoño, cuando se siembra, cuando se cosecha, tienen que ver con nuestras fiestas patronales.

Por ejemplo, el día de San Miguel, era el día que se empezaba el ciclo de empezar a cortar el zacate y empezar a levantar la mazorca, era la señal de un ciclo que había concluido.

Entonces la gente, todos en México, tenemos una raíz, una identidad con el maíz, profunda, aunque no nos demos cuenta. Nuestras costumbres, nuestra alimentación, que además ha sido considerada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) y por la UNESCO también como patrimonio mundial.

«El maíz es más que un alimento, es un alimento del alma, sin maíz de verdad el país estaría perdido».

Dice la senadora Ana Lilia Rivera Rivera

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