El Congreso del Estado tocó fondo

LA PLUMA POR LA ESPADA

POR: Mario Alberto Macías Palma

¡Al fin!… Tocaron fondo las legislaturas locales de los últimos 30 años, con la tristemente célebre LXIII (63) Legislatura, dominada por mujeres en dos terceras partes y por el entonces estrenado partido del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).

Al parecer el Congreso del Estado llegó a su límite de lo profundo de la ineptitud, de la irresponsabilidad, de lo nefasto e ignominioso con la próxima pasada legislatura, que se distinguió por la lucha por el Poder, la voracidad por el dinero y, lo peor, por la ignorancia de las leyes y procedimientos legislativos.

“Ensarapados” por la pandemia, la mitad de su trienio escondieron la cara para denigrar más aún la figura del diputado, ya que los legisladores recién idos realizaban sesiones virtuales al margen de la ley orgánica, con desconocimiento constitucional, y mucho fue pedirles voto razonado, cual obligación tuvieron.

Cada Legislatura se pensaba que era la peor, pero se superaban a sí mismas con nuevos e imberbes diputados o diputadas, improvisados, desprovistos de bagaje político, ni la mínima cultura general.

El entonces gobernador Marco Mena les devolvió y vetó leyes y ordenamientos emitidas por esa 63 legislatura, por ejemplo, la Ley de Definición de Límites Territoriales Intermunicipales del estado de Tlaxcala, obra de los malogrados releccionistas Omar Milton y José Luis Garrido, por algo tan simple como proponer “invasión de esferas de Poderes del Estado”.

Otra que fue devuelta sin más por el Ejecutivo estatal fue la Ley de Comunicaciones y Transportes, además de las reformas al Código Financiero para el Estado y sus Municipios. ¡Vaya! Hasta la ley de ingresos de Panotla, por darle facultades de cobrar derechos por el relleno sanitario.

Y las pifias persiguen más allá de la tumba política a los 63”s, pues aunque ya se habían concluido su periodo, la nueva gobernadora Lorena Cuellar le siguió vetando sus trabajos legislativos sobre el Código Civil o la Ley del Notariado, además la Ley de Mecanismos Alternativos para la Solución de Controversias.

Pero no fue sólo con el Poder Ejecutivo, amén de los vetos a los presupuestos públicos de 2019, 20 y 21 para no sospechar que hubiera fondo político con la intención de descalificar a las y los “diputadetes” que resultaron los anteriores a los presentes.

Al solicitar la comparecencia del Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, entonces Fernando Bernal, también cayeron en una serie de inconsistencias, y todo por quedar bien con la gobernadora electa, aunque el magistrado presidente acudió porque dijo no temer nada, pero los puso en su lugar al evidenciar su ignorancia.

¡Todo mal! en su trabajo esencial.

Pero eso sí, la pugna por el dinero estuvo al día. Se auto asignaron fondos por 500 millones de pesos so pretexto de apoyar la infraestructura de los municipios, pero que sobre más de uno (a), pesó denuncia -como Mayra Vázquez- de pedir comisión monetaria a los alcaldes -como al de Xaltocan- o de asignar ellos a las empresas ejecutoras de obras en comento, eso que fue mejor conocido como “fondo moche”.

Se pelearon por el Poder, del mismo partido quitaron, primero al presidente de la Junta de Coordinación y Concertación Política, a la postre el líder del Poder Legislativo, quien parte el paste pa´ pronto, Víctor Báez para poner a Bertha Mastranzo, a su vez quitan a Irma Garay para poner a Ramiro Vivanco Chedraui, todo ello a través de mayoriteo y alianzas espurias.

Se disputaron la codiciada -y codiciosa- Comisión de Finanzas y Fiscalización, destituyendo a María del Rayo Netzáhuatl Ilhuicatzi, además zafaron a Rolando Pérez Saavedra de la Comisión de Puntos Constitucionales.

Y aunque fue entre morenistas la rebatinga del Poder, la chiquillada conformada por los partidos minoritarios jugó su parte, claro, no sin antes negociar su tajada de Poder.

Así sigue la lista de desatinos, incoherencias, corruptelas, ilegalidades, yerros e inconstitucionalidades de los peores diputados de la historia de las 64 legislaturas de Tlaxcala, pues hasta la Suprema corte les enmendó la plana en diversas ocasiones.

En la presente LXIV Legislatura, de momento se percibe mayor oficio político, mejor asesoramiento y menor cinismo, pues para empezar quitaron los muros con los que se atrincheraron a los diputados de las dos penúltimas legislaturas.

Esas infames barreras que puso Marianito González Aguirre, que prometió quitar Miguel Ángel Covarrubias, pero que prefirió conservar para distanciarse de la ciudadanía y evitar que el pueblo al que se deben, pudieran pedirles algo.

Hoy hay juventud como Diana Torrejón, inclusión como con Brenda Cecilia Villantes, experiencia como con Vicente Morales, Gilberto Temoltzin o el mismo Rubén Terán que ya fueron legisladores locales y federal, resilientes políticamente como Miguel Ángel Caballero Yonca, exalcaldes como Jaciel González o Vladimir Zainos, combativ@s como Blanca Águila o Manuel Cambrón.

Hay mujeres y hombres, algunos con buenos asesores, otros y otras no tanto, mañosos como Lenin Calva o la relecta Maribel León que muchas explicaciones debe por dichas pifias de la peor legislatura de la historia en la que participó.

Viene la culminación del primer periodo ordinario de sesiones y de su periodo de gracia, se despeja el beneficio de la duda y comienza la evaluación objetiva de esta 64 legislatura.

Desde este espacio y a través de Revista Liderazgo estaremos pendientes de que estos diputados hagan resurgir la labor del diputado y confirmar que, con la pasada legislatura, la 63, ya se tocó fondo.

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